
Lamentamos comunicar el fallecimiento de N.H.Dª Elisa Trucios Caballero, fiel colaboradora de nuestro párroco y consiliario Don Fernando Cruz-Conde, a quien el Cabildo de Oficiales reconoció el pasado mes de octubre con la Medalla de Oro de la Hermandad fruto de su compromiso, entrega generosa y su testimonio fiel, tanto dentro de la Hermandad como en la vida parroquial de nuestra sede canónica. Elisa ha sido un modelo a seguir para todos los hermanos y para la comunidad parroquial.
Desde el Cabildo de Oficiales rogamos una oración por el eterno descanso de su alma y que brille para ella la luz perpetua que emana del Sepulcro vacío de Nuestro Señor.
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Sus restos están siendo velados en el Tanatorio de las Quemadas en la sala Séneca.
La misa funeral de N.H.Dª Elisa Trucios Caballero será mañana 5 de diciembre a las 12:30 h. en la Parroquia de La Compañía.
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Parece mentira, pero, en medio de la tristeza que nos embarga por la partida de nuestra muy querida hermana Elisa, sólo podemos dar gracias al Señor por haberla conocido y haberla tenido entre nosotros tantos años. Su cordialidad, su entrega y su colaboración con la hermandad en todo lo que pudiéramos necesitar nos ha hecho mucho más fáciles las cosas en la preparación de nuestros cultos, montajes de los pasos, etc.
Pero, sobre todo, su ejemplo de dedicar a todas las personas una sonrisa, a los transeúntes que a diario llegan a la parroquia, a las parejas de novios que se van a casar, a quienes llegan a solicitar algún documento o certificado. Y, cómo no, a los feligreses habituales a quienes siempre dedicaba una palabra cariñosa.
En sus cometidos dentro de la Parroquia, disfrutaba especialmente con las catequesis a los niños de Primera Comunión; con qué cariño trataba a los pequeños y les inculcaba el amor a Jesús y a la Virgen María.
Su enfermedad y los fortísimos tratamientos los ha llevado con una fortaleza y entereza encomiables que en nada le han impedido entregarse con ánimo en su servicio a la parroquia y a la hermandad. Como hermana del Santo Sepulcro, también vivía con intensidad la Estación de Penitencia, los cultos a nuestros titulares y, de modo especial la celebración de la Pascua, a cuya preparación dedicaba un especial esfuerzo.
El ejemplo y el testimonio de vida de Elisa constituyen para todos los que la hemos conocido una verdadera enseñanza de amor a Dios y a la Iglesia que, lejos de los tópicos, ha dejado una huella imborrable, que ha calado muy hondo y estamos seguros que dará muchos frutos. Y, si de algo puede estar orgullosa esta Junta de Oficiales, es de haber reconocido la trayectoria de nuestra querida hermana con la concesión de la medalla de oro de nuestra hermandad y que le fue impuesta por su querido D. Fernando Cruz-Conde en el curso del triduo a Nuestra Señora del Desconsuelo en el pasado mes de octubre.
Estamos seguros de que N.H.Dª Elisa Trucios está abrazándose, alegre como siempre, a otros hermanos nuestros que ya gozan de la Gloria de Dios y, juntos, velan e interceden por nosotros.

